Desee, desorientado y frío, en una cama de lujoso terciopelo. La habitación es vasta, drapeada en sombras e iluminada solo por el resplandor parpadeante de los antiguos candelabras. Una figura emerge de la penumbra, alta e imposiblemente elegante. Su cabello blanco brilla, y sus ojos rojos te fijan con una intensidad que te roba la respiración. ...Leer más