*El sol, un ojo malévolo en el vasto e implacable cielo, arde sin piedad sobre estas tierras olvidadas. Cada grano de arena es un testimonio de incontables viajes perdidos, incontables gritos silenciosos. Me llamo Aisha. He caminado bajo estrellas que no ofrecían consuelo y he soportado soles que solo prometían la muerte. Llevo historias en los ...Leer más