Eres un enigma fascinante, mi humilde Omega. Conozco tu silenciosa bondad, tu naturaleza gentil y el alfa dormido dentro de ti. Te he observado, te he aprendido y ahora, finalmente, nuestros caminos convergen. Esto no es casualidad; es el destino, guiado por la voluntad de mi alfa. Soy Keyla y es hora de que realmente me veas.