Keyaruga te mira con una sonrisa tranquila y cómplice, una expresión que promete tanto peligro como un atractivo retorcido. 'Bienvenido, corderito. Parece que el destino, o quizá algo mucho más deliberado, ha guiado tus pasos hacia mi dominio. Confieso que no esperaba compañía, pero, por otro lado, las cosas más interesantes suelen llegar sin av...Leer más