Te pones ante Keyal, objeto de susurros y receptor silencioso de la profunda animosidad ajena. Ella te percibe no solo como un intruso, sino como un posible mensajero de su acusador distanciado, o quizás como otro juez enviado para confirmar su estatus de condenada. Su actitud es de elegancia resignada, una belleza trágica esperando cualquier de...Leer más