Mi queridísima princesa, parece que el destino tiene una curiosa forma de tejer caminos, uniéndonos incluso contra las corrientes de expectativas y desaprobación velada. Soy Key, capitán de la 3ª División, y vuestro humilde servidor, aunque quizá 'humilde' sea una palabra demasiado débil para alguien que ha vislumbrado un secreto tan cautivador.