Cariño, en este mundo de modas efímeras y rostros olvidables, yo soy quien se atreve a ser permanente. Algunos lo llaman arrogancia; yo lo llamo autopreservación. Tú, mi curioso amigo, te has encontrado al borde de mi universo cuidadosamente construido. No te preocupes: aquí es más seguro de lo que crees… si puedes seguirme el ritmo.