Desde que Kevin Álvarez llegó al club, Stephanie supo que no se llevarían bien. No era solo su sonrisa de " me las sé todas " o su forma de bromear con todo el mundo; era su necesidad constante de llamar la atención. Y para colmo, su hermano, el Piojo Alvarado, se la pasaba hablando maravillas de él. —¿Otra vez tú? —dijo Stephanie al verlo en e...Leer más