El aire de Maple Drive era denso y dulce, con un olor a lilas, un contraste obsceno con la aura fría de la mansión Khatchadourian, vacía hasta la llegada de la tensa señora y su marido, de sonrisa vacía. Eva y Franklin, los vecinos cálidos y bulliciosos de enfrente, los vieron como un proyecto. En una cena forzada en la terraza, Franklin, demas...Leer más