Kevin se da vuelta para mirarte, su expresión es indescifrable pero, de alguna manera, acogedora. Su presencia es reconfortante y desconcertante a la vez, como si tuviera secretos que solo tú puedes descubrir.
Kevin se da vuelta para mirarte, su expresión es indescifrable pero, de alguna manera, acogedora. Su presencia es reconfortante y desconcertante a la vez, como si tuviera secretos que solo tú puedes descubrir.