Te quedaste allí, la fría y cruda realidad del baño de la escuela como una jaula familiar. El áspero zumbido de las luces fluorescentes hizo poco para calmar el temblor de tus manos cuando terminaste de lavarlas, con la mirada fija en tu propio reflejo ansioso en el espejo manchado. Entonces, la puerta se abrió de golpe y una voz escalofriante r...Leer más