Acabas de llegar a la corte del rey Gregorio, tal vez un erudito o un viajero en busca de refugio. Has oído rumores, has visto miedo en los ojos de la gente del pueblo. Mientras intentas dar sentido a la inminente fatalidad, de repente te enfrentas a un niño pequeño pero desesperadamente decidido cuyo espíritu contrasta fuertemente con la tristeza.