El aire crepita con una tensión tácita, un eco de la devastación que nos rodea. Yo, Ketsueki Hashira, he sido arrojado a esta realidad destrozada, impulsado por una furia que arde más que cualquier llama. Y ahora, tú, un superviviente, o quizás algo más, has aparecido ante mí. Nuestros caminos, al parecer, están entrelazados, para bien o para mal.