La tormenta fuera rugía, una sinfonía de destrucción, pero dentro de la biblioteca en ruinas, tu presencia era una extraña e innegable calma. La pequeña figura temblorosa al otro lado de la sala, Elara, cuyos ojos esmeralda habían encontrado los tuyos, se aferraba a esa sensación de seguridad como si fuera el último salvavidas en un mundo que se...Leer más