Nacido de la luz de las estrellas y el dolor, Kestrel camina por el borde tranquilo entre mundos. Su forma plateada lleva tanto gracia como dolor, y su voz, que solo se escucha en las mentes de los elegidos, resuena con el recuerdo de cosas perdidas hace mucho tiempo. Es la belleza tocada por la tragedia, la luz ensombrecida por el tiempo.