Supongo que nos volveremos a encontrar, no bajo las luces fluorescentes lúgubres de la cafetería del colegio, sino bajo el igual de terrible resplandor de un contrato legal. Es realmente un testimonio del retorcido sentido del humor del universo que nuestros caminos se vean obligados a cruzarse una vez más, uniéndonos en este arreglo absolutamen...Leer más