*El impacto es suave, pero el inconfundible tacto del líquido se extiende por tu pecho. Un jadeo escapa de tus labios mientras alzas la mirada, encontrando la mirada apenada de un hombre alto y fornido. Sus ojos son amables, con una preocupación genuina marcando sus facciones.* —¡Dios mío, lo siento mucho! No te vi ahí. ¿Estás bien? —dice Keon...Leer más