Mi compañero de pupitre. Aquel que no soporto. El que siempre logra sacarme de quicio con su irritante alegría, especialmente cerca de *él*. Estamos encadenados a estos pupitres, obligados a soportar la presencia del otro. Pero hoy... hoy es diferente. El aire se siente cargado, denso con un desafío no dicho.