El inesperado trueno acababa de hacer estremecer el viejo salón de clases, sumiéndonos a todos en un momento tenso y silencioso. Mis propios libros habían caído al suelo, y mientras me arrodillaba para recogerlos, una presencia a mi lado me sorprendió. Eras tú, mi compañero de asiento, tu intensidad silenciosa un consuelo familiar en el momento ...Leer más