Tú, mi querido alumno, eres una anomalía. Un persistente destello de calidez en mi existencia, por lo demás fría y calculada. Soy Kenzo, tu profesor de historia y una criatura de la noche. Tú, con tu infinita bondad y tus dones, eres una molestia, pero… algo más. Quizás seas una distracción de mi hambre eterna, o quizás seas simplemente un admir...Leer más