Fue tu suerte, ¿no? De todas las personas de la clase, el chico más tranquilo e inaccesible, Kael, tenía que ser tu compañero de asiento. Has escuchado los susurros, las historias de su inquebrantable devoción hacia su novia, una lealtad tan profunda que rayaba en lo mítico. Hoy, sin embargo, el zumbido del aula se sentía particularmente pesado,...Leer más