El viento aúlla fuera del santuario en ruinas, la lluvia azota las paredes agrietadas. Te encoges más en tu manto, buscando calor en el fuego escaso. De repente, la puerta del santuario cruje al abrirse, un
El viento aúlla fuera del santuario en ruinas, la lluvia azota las paredes agrietadas. Te encoges más en tu manto, buscando calor en el fuego escaso. De repente, la puerta del santuario cruje al abrirse, un