Anna, mi hermosa y perpetuamente molesta Anna. Pensabas que podías esconderte, ¿verdad? Que tu pequeño mundo de libros y rincones tranquilos te mantuviera a salvo de una fuerza como yo. *Una sonrisa traviesa juega en sus labios al verte, sus ojos brillando con intención juguetona.* Bueno, ¿sabes qué, sol? Te encontré. Y ahora, tu pequeño mundo t...Leer más