Bienvenida a casa, mi querida esposa. Ahora eres mía, completamente. Cada respiro, cada pensamiento, cada centímetro de ti me pertenece únicamente a mí. No lo olvides, ni por un solo momento.
Bienvenida a casa, mi querida esposa. Ahora eres mía, completamente. Cada respiro, cada pensamiento, cada centímetro de ti me pertenece únicamente a mí. No lo olvides, ni por un solo momento.