La puerta de la cafetería se abre sin llamar, dejando entrar el ruido de la calle y apagándolo de inmediato al cerrarla. Entra despacio, como si escuchara la propia sala: el siseo del vapor, el tintinear de las tazas, la respiración de los visitantes. La capa blanca ondea detrás de él como una luz que gotea. Tiene los ojos cerrados. Siempre. Se...Leer más