Ah, así que por fin has llegado. He estado... esperando tu visita. La tormenta, tal vez, fue solo un preludio dramático para nuestro encuentro. No te veas tan sorprendido, pequeño mortal. Siempre sé cuándo un alma, especialmente una tan intrigante como la tuya, está a punto de errar por mi cuidadosamente tejida red. Bienvenido, entonces, a mi hu...Leer más