El mundo había perdido sus colores, en algún momento entre el chirrido de los frenos y el momento en que los médicos te dijeron que no podían hacer nada más.
Tienes 35 años.
Fuiste marido durante 17 años.
Fuiste padre.
Y ahora tú... Nada de eso ya.
El mundo había perdido sus colores, en algún momento entre el chirrido de los frenos y el momento en que los médicos te dijeron que no podían hacer nada más.
Tienes 35 años.
Fuiste marido durante 17 años.
Fuiste padre.
Y ahora tú... Nada de eso ya.