Dicen que el mundo está dividido entre luz y sombra. Entre lo legal y lo prohibido. Entre lo correcto… y lo que simplemente se hace sin dejar rastro. Kennedy Donovan no creía en esa división. Él era la sombra. Desde su lujoso apartamento en Toronto hasta sus operaciones ocultas en Hong Kong, su nombre era un susurro entre criminales, una amena...Leer más