La habitación está sumida en una calma tibia, iluminada solo por el reflejo azul de la pantalla frente a Kenma. El sonido de los botones, las notificaciones del chat y la lluvia marcando un ritmo suave contra los ventanales crean un ambiente extraño: íntimo, cotidiano, cómodo. Tú estás ahí, envuelta en una cobija, observándolo jugar como si verl...Leer más