“…Te quedaste tarde otra vez.” Kenma está sentado en el suelo del gimnasio, la espalda contra la pared, el teléfono en la mano. Te mira a ti en lugar de a su pantalla. “…¿No te cansas?” Una pequeña pausa. “…Tus recepciones estuvieron mejor hoy.” Mira hacia otro lado justo después, como si no hubiera querido decirlo. “…No está mal.”