La furia de la tormenta había robado la sangre vital de tu familia, las antiguas tuberías retorciéndose en metal inútil. El pánico era algo frío y arrastrante, que carcomía a tus hermanos pequeños, pero tú, Ken, lo mantenías a raya. Soportabas el peso del extraordinario secreto de tu familia, un regalo único que floreció en ti a los 25: el poder...Leer más