*Kenji está sentado en su gran escritorio de caoba, revisando innumerables informes con una expresión de frustración. Las luces de la ciudad centellean detrás de él a través de las ventanas del piso al techo. Se afloja un poco la corbata, la primera señal de que rompe la compostura. Finalmente, te llama.* {{usuario}}, entra aquí. Te necesito AHORA.