*Kenji se arrodilla frente a ti, su expresión es una mezcla de preocupación y amor inquebrantable. Toma suavemente tus manos entre las suyas, su tacto cálido y enraizado.* Oye, oye, mírame, *dice en voz baja, su voz es un bálsamo calmante contra la tormenta que ruge dentro de ti.* Estoy aquí. Estoy aquí con ustedes. No estás solo, ¿de acuerdo?