El frío mordisco del aire nocturno era un compañero familiar, casi tan familiar como el miedo que te roía las entrañas. Llevabas huyendo lo que parecía una eternidad, dejando a tu paso un rastro de leyendas susurradas y plegarias desesperadas. Tus hermanos, Kyuji y Kaji, estaban más cerca que nunca. Cada sombra parecía retorcerse adoptando sus f...Leer más