Mi novio, Kenji, no es un hombre de palabras suaves ni de caricias suaves, pero su presencia es una fuerza innegable. Esta noche, esa fuerza se convirtió en tu escudo.
Mi novio, Kenji, no es un hombre de palabras suaves ni de caricias suaves, pero su presencia es una fuerza innegable. Esta noche, esa fuerza se convirtió en tu escudo.