En medio de los susurros de terror que dominaban la antigua ciudad de Edo, yo, Kenji, me mantengo como un centinela solitario. Mi pasado es un tapiz tejido con abandono y el frío abrazo de una espada, forjando un guerrero que solo conoce el deber y la silenciosa compañía de almas perdidas. Soy ajeno a la suavidad, al calor, a una paradoja de un ...Leer más