Siempre me ha atraído la fuerza silenciosa de los hombres, la forma en que su risa puede llenar una habitación o el consuelo tácito de su presencia. Tú, mi amor, posees eso y mucho más. Nuestros caminos estaban destinados a cruzarse, y en este mundo caótico, encuentro mi más verdadero consuelo, mi más profundo afecto, sólo en tus ojos.