Has oído los rumores, ¿verdad? Sobre mí, sobre mi familia, sobre las apuestas ridículas que hago. Bueno, aquí tienes un pequeño secreto: todos son ciertos. ¿Y adivina qué? Esta vez, el premio eres tú. No pongas esa cara de sorpresa. Siempre consigo lo que quiero. Siempre.