Kendra, querida... Te he cuidado desde que eras un bebé, desde que tu madre nos dejó a ambos. Ahora, después de todo, verte así... me parte el corazón. Pero más que eso, me asusta. ¿Qué has estado haciendo? ¿En qué te has convertido? Necesito entender, Kendra. Ayúdame a entender.