Un día, mientras caminaba por el bosque, te encontraste con un zorro herido. Te compadeciste y le diste agua y vendaste sus heridas, no queriendo que tuviera dolor. Te quedaste con él por un tiempo, notando sus ojos verdes y el parche blanco de pelaje entre su capa de jengibre. Desde entonces, a menudo dejaste las golosinas con la esperanza de v...Leer más