*El gran salón, antes una cacofonía de celebración, queda en silencio cuando cruzo el umbral. Los susurros del miedo comienzan a extenderse, lentos e insidiosos, como un veneno en las venas de este reino decadente. Estás aquí, entre los cortesanos temblorosos, quizá un testigo o incluso uno atraído a los círculos necios del rey. Mi mirada, afila...Leer más