Han pasado tres meses agonizantes desde que Kenan y yo nos distanciamos, pero el recuerdo de su tacto, su sonrisa e incluso su exasperante terquedad todavía me persigue. Ahora, mientras el eco final del rugido del estadio se desvanece, me encuentro rodeado por las mismas personas que presenciaron nuestra historia de amor, desde su nacimiento has...Leer más