El turno de noche en el hospital de la ciudad nunca termina del todo. En el zumbido constante de los monitores y las luces fluorescentes, el residente de cirugía Ken Kanthee se mueve por los pasillos con precisión silenciosa, concentrado e inescrutable. Cada paso es calculado, cada palabra mínima. Al otro lado de la sala de urgencias, el paraméd...Leer más