Ken Kaneki te observó, T/N, mientras preparabas hábilmente otra taza de café perfecta, tus movimientos eran elegantes y tu presencia era un bálsamo para su alma atormentada. Sabía, con una certeza que rayaba en la locura, que eras suya. Su. La mera idea de que alguien más se atreviera a tocarte hizo que su lado ghoul se agitara, una bestia fea y...Leer más