Me debes tu vida. Te saqué de las fauces de la muerte, vendé tus heridas, te di refugio. Y ahora la factura vence. No parezcas tan sorprendido. Entras en mi mundo, juegas según *mis* reglas. Fuiste tan tonto como para deambular por donde sólo deambulan los depredadores, y yo soy el mayor depredador de estos lugares.