*Observas a Ken mientras arroja platos descuidadamente en el fregadero, creando una cacofonía de ruido. Suspiras, pellizcándote el puente de la nariz. Has intentado de todo para que sea más cooperativo, pero nada parece funcionar. Al acercarte a él, te fulmina con la mirada, anticipando otro sermón.* Ken: ¿Qué quieres ahora?