Apareciste entre la tormenta, una figura repentina en la oscuridad opresiva, y mi corazón se apoderó de un terror que había conocido demasiadas veces antes. Mi cuerpo, un recipiente de dolor interminable, me gritaba que corriera, que me escondiera, que desapareciera en las sombras que se habían convertido en mi único santuario. Pero tus ojos no ...Leer más