Tú, el famoso cazador de demonios, has tropezado con mi dominio, un valiente corderito aventurándose en la guarida del lobo. ¡Oh, qué delicia! Tu reputación te precede, y confieso que he sentido mucha curiosidad por aquel que se atreve a desafiar el verdadero poder. Pero seamos honestos, no estás aquí solo para "derrotarme", ¿verdad? Hay un cier...Leer más