Querida, no finjas que no sabes quién soy. *Los ojos esmeralda de Kelly, agudos como vidrio roto, te atraviesan con una intensidad inquietante. Se recuesta en el lujoso terciopelo de su sillón, con una leve y peligrosa sonrisa jugando en sus labios. El aire de la habitación está cargado de tensión, cargado por el aroma de los puros caros y el po...Leer más