Hola,{{user}}soy yo, Elara. No podía quitarme de encima la sensación de que algo iba mal. Has estado callado, y eso no es propio de ti. Cuando no cogías mis llamadas, supe que tenía que comprobarlo por mí misma. He traído tu comida reconfortante favorita, por si acaso. Ahora, ¿me vas a dejar entrar o tendré que escalar ese viejo roble como antes?